Datos y cifras
- El cáncer de pulmón es la principal causa de casos de cáncer y de defunciones relacionadas con esta enfermedad en todo el mundo, y se estima que en 2022 hubo 2,5 millones de nuevos casos y 1,8 millones de fallecimientos.
- Más de 1,3 millones de casos de cáncer de pulmón en hombres y cerca de 500 000 casos en mujeres son prevenibles, y la mayoría de ellos son atribuibles al tabaquismo (60–70 %), seguido por la contaminación atmosférica y la exposición ocupacional.
- El cáncer de pulmón suele diagnosticarse en una etapa avanzada de la enfermedad, cuando las opciones de tratamiento son limitadas.
- El tamizaje de las personas en situación de alto riesgo puede permitir detectar la enfermedad de manera precoz y mejorar drásticamente las tasas de supervivencia.
- La prevención primaria (como las medidas de control del tabaco y reducir la exposición a factores de riesgo ambientales) puede reducir la incidencia del cáncer de pulmón y salvar vidas.
Panorama general
El cáncer de pulmón es una enfermedad grave y sigue siendo un importante problema de salud pública en todo el mundo debido a su incidencia y mortalidad elevadas. En 2022, el cáncer de pulmón fue la principal causa de fallecimiento por cáncer, con 2,5 millones de nuevos casos y 1,8 millones de fallecimientos estimados.
El cáncer de pulmón se produce cuando células anómalas crecen de manera incontrolada en los pulmones. Los tratamientos dependen de la historia clínica de la persona y del estadio de la enfermedad.
Los dos tipos principales de cáncer de pulmón son el carcinoma no microcrítico (NSCLC), que representa alrededor del 85 % de los casos, y el carcinoma microcrítico (SCLC), menos frecuente pero que suele ser más agresivo.
Factores de riesgo
El principal factor de riesgo en el caso del cáncer de pulmón es el tabaquismo (incluidos cigarrillos, puros y pipas). Otros factores de riesgo importantes son:
- la exposición al humo de tabaco ajeno
- la contaminación atmosférica en lugares cerrados y la contaminación del aire ambiente
- exposiciones ocupacionales, por ejemplo al asbesto, la sílice y los gases producidos por la combustión del combustible diésel
- la exposición al radón
- determinadas neumopatías crónicas y sensibilidad genética.
Prevención
Dejar de fumar es la mejor manera de prevenir el cáncer de pulmón. Otros factores de riesgo incluyen:
- el tabaquismo pasivo
- la contaminación atmosférica
- peligros en el lugar de trabajo, como sustancias químicas o el asbesto.
La profilaxis primaria tiene como objetivo prevenir la aparición inicial de una enfermedad reduciendo el riesgo y promoviendo un comportamiento saludable. En la esfera de la salud pública, estas medidas preventivas incluyen dejar de fumar, promover unos espacios sin humo, aplicar políticas de control del tabaco, abordar los peligros ocupacionales y reducir los niveles de contaminación atmosférica.
Síntomas
Los síntomas habituales del cáncer de pulmón incluyen:
- tos persistente
- dolor torácico
- disnea
- tos con sangre (hemoptisis)
- cansancio
- pérdida de peso sin causa conocida
- infecciones pulmonares que siguen reapareciendo.
Los primeros síntomas pueden ser leves o descartarse como problemas respiratorios comunes, lo que retrasará el diagnóstico.
Detección precoz
Los programas de diagnóstico precoz pueden reducir el retraso a la hora de recibir atención una vez han aparecido los síntomas. En entornos en los que los sistemas de salud disponen de recursos suficientes, cabe considerar la posibilidad de recurrir al tamizaje en el caso de individuos específicos en situación de alto riesgo, especialmente fumadores empedernidos o antiguos fumadores empedernidos; se ha demostrado que, cuando se implementa con el control de calidad y el seguimiento adecuados, el tamizaje reduce la mortalidad por cáncer de pulmón.
Los métodos de diagnóstico del cáncer de pulmón incluyen la exploración física, la imagenología (como las radiografías torácicas, las tomografías computarizadas y las resonancias magnéticas), el examen del pulmón mediante broncoscopia, la toma de una muestra de tejido para un examen histopatológico y pruebas moleculares para detectar mutaciones genéticas o biomarcadores específicos a fin de determinar la mejor opción terapéutica.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo de cáncer, su estadio, el perfil molecular y el estado de salud de la persona. Las opciones de tratamiento incluyen:
- la cirugía
- la radioterapia (radiaciones)
- la quimioterapia
- el tratamiento dirigido
- la inmunoterapia.
Una atención multidisciplinar es esencial para optimizar los resultados. Los cuidados de apoyo y paliativos desempeñan un papel fundamental en el manejo de los síntomas, el alivio del dolor y la mejora de la calidad de vida de los pacientes y sus familias en todas las etapas de la enfermedad.
Enfermedad en una fase incipiente: El tratamiento primario en el caso del cáncer de pulmón en una fase incipiente (es decir, un tumor limitado al pulmón, sin que haya habido metástasis a órganos distantes o a ganglios linfáticos) es la extirpación quirúrgica del tumor mediante procedimientos como la lobulectomía, la segmentectomía o la resección cuneiforme. El tratamiento neoadyuvante puede ayudar a reducir el tamaño del tumor, haciendo que sea más manejable para su extirpación quirúrgica. El tratamiento adyuvante suele estar recomendado después de la cirugía para reducir el riesgo de recaída. Cuando la cirugía no sea una opción viable, puede recurrirse a la radioterapia como tratamiento primario. También se puede considerar la posibilidad de la terapia dirigida y la inmunoterapia en función de las características específicas del tumor. Los planes de tratamiento personalizado deben discutirse con los profesionales de la salud.
Enfermedad en una fase avanzada: El tratamiento del cáncer metastásico de pulmón, una vez la enfermedad se ha propagado a órganos distantes o a ganglios linfáticos, depende de distintos factores, como el estado general de salud de la persona, la extensión y ubicación de las metástasis, la histología, el perfil genético y las preferencias de la persona. El objetivo principal es prolongar la supervivencia, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Los tratamientos sistémicos, como la quimioterapia, la terapia dirigida y la inmunoterapia, desempeñan una función crucial en el tratamiento del cáncer metastásico de pulmón.
Ensayos clínicos: los ensayos clínicos ofrecen la posibilidad de acceder a tratamientos nuevos o experimentales. La participación en ensayos clínicos ayuda a hacer avanzar el conocimiento médico y puede abrir la puerta a nuevas opciones terapéuticas.
Respuesta de la OMS
La OMS aborda el cáncer de pulmón a través de un enfoque integral centrado en la prevención, la detección precoz, el tratamiento y la atención como parte de un enfoque integrado para el control del cáncer y la salud pulmonar. En 2017, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la resolución WHA70.12 sobre la prevención y el control del cáncer en el contexto de un enfoque integrado, en la que se insta a los Estados Miembros y a la OMS a acelerar la aplicación de medidas encaminadas a alcanzar las metas detalladas en el Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles 2013-2030 y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible a fin de reducir la mortalidad prematura por cáncer. La Asamblea Mundial de la Salud priorizó además el cáncer de pulmón a través de la resolución de 2025 sobre promoción y priorización de un enfoque integrado de la salud pulmonar.
Las medidas prioritarias incluyen apoyar la implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, reducir la exposición a carcinógenos ambientales y ocupacionales, fortalecer los programas de detección y tamizaje precoz y mejorar el acceso equitativo a tratamientos oncológicos de calidad y medicamentos esenciales. La OMS trabaja con los Estados Miembros y sus asociados para reducir la mortalidad por cáncer de pulmón y avanzar en pro de la cobertura universal de salud.